Precios al carbono en tiempos de Covid-19 ¿Qué ha cambiado?

A finales de octubre la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publica el reporte “Precios al carbono en tiempos de la COVID-19: ¿Qué ha cambiado en las economías del G20?” (Carbon Pricing in Times of COVID-19: What Has Changed in G20 Economies?).

El reporte aborda a los mecanismos de precios al carbono que como herramienta para que los gobiernos puedan alcanzar los objetivos climáticos y apoyar una recuperación post COVID-19 que sea ecológica.

Precios al carbono ¿Cómo operan?
La idea central de los “precios al carbono” consiste en una serie de mecanismos a través de los cuales se busca que el mercado asuma los costos derivados de los efectos negativos de la contaminación. En otras palabras, se busca que contaminar “salga más caro”.

Al poner un precio al carbono, señala la OCDE, se refuerza y permiten estímulos ecológicos y se ayuda a alinear los estímulos tradicionales con objetivos climáticos.

En ese sentido, existen diversos mecanismos que, según la OCDE, se pueden englobar en dos categorías: precios al carbono explícitos e implícitos. La diferencia entre ambas categorías reside en el objeto sobre el cual recae la regulación. En el caso de los precios explícitos se regula directamente la emisión de carbono; por otro lado, en los precios implícitos no hay una regulación directa y en vez el objeto de la regulación es una mercancía como lo son los combustibles.

Los precios al carbono explícitos consisten en mecanismos como los impuestos a las emisiones de carbono o los sistemas de comercio de emisiones[1]. En contraste, los implícitos son por antonomasia los impuestos a los combustibles (como es el caso del IEPS mexicano en gasolinas).

¿Cómo va el precio al carbono?
Según el reporte de la OCDE, en 2021 el 49% del total de las emisiones de carbono tienen precio, un amento respecto al 37% presentado en 2018.

Del total de las emisiones, 28.4% tiene un precio debido a un sistema de comercio de emisiones o un impuesto al carbono o ambos. Por otro lado, el 28.8% de las emisiones totales tienen un costo gracias a un impuesto sobre combustibles.

Pese al avance en introducir precios al carbono, estas diferencias se explican con la adopción de sistemas de comercio de emisiones recién adoptadas en Canadá, China y Alemania, sumado a la introducción de un impuesto al carbono en Canadá y Sudáfrica. En ese sentido, la OCDE califica el progreso como “considerable pero desigual”.

En México el 58.1% de las emisiones de carbono tienen precio, colocando al país como por encima de la media del G20. Cabe señalar que el principal instrumento usado en el país es, por mucho, el IEPS sobre combustibles.

18.71 euros: precio promedio de una tonelada de carbono
Según los datos, en las economías del G20 el precio promedio actual de una tonelada de carbono asciende a 18.71 euros, es decir, aproximadamente 443.12 pesos mexicanos. En México, es de 26.63 euros, equivalentes a 549.3 pesos.

Por desgracia, el monto dista mucho del objetivo mínimo de la OCDE que asciende a 60 euros por tonelada, es decir, 1,419.76 pesos mexicanos.

¿Por qué es importante el precio de las toneladas de carbono?

La teoría señala que los actores del mercado no toman medidas para reducir sus emisiones de carbono a menos que el precio de adquirir nuevas tecnologías para reducir emisiones sea menor al precio de pagar por contaminar. Por ende, mientras no se cumpla esta condición el nivel de emisiones permanecerá siendo el mismo o cerca al mismo.

En consecuencia, resta que los gobiernos implementen aumentos al precio de contaminar, difícilmente alcanzarán sus objetivos climáticos.

Precios al carbono no son la única medida
La OCDE enfatiza que el precio al carbono solo es una medida que puede adoptarse en los países. Citando a la secretaria del Tesoro de EUA, Janet Yellen, “existen numerosas políticas y caminos que los países tomarán para crear incentivos a la descarbonización”.

En efecto, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE concuerdan en que debe existir un balance entre los precios explícitos al carbono y otras políticas sectoriales que agreguen implícitamente precios al uso de este compuesto químico.

Entre los distintos instrumentos de política pública que se pueden utilizar para regular las emisiones, que son distintos al precio al carbono, se encuentran:

  • Regulaciones que desincentiven o prohíban las actividades de uso intensivo de carbono (p.ej. prohibición de carbón mineral).
  • Inversión pública y políticas para impulsar la tecnología.
  • Subsidios a tecnologías limpias (p.ej. vehículos eléctricos o bicicletas).
  • Uso productivo y equitativo de los ingresos provenientes del precio añadido al carbono.
  • Asistencia en una transición para hogares vulnerables, trabajadores y regiones.

Consulta el reporte
El reporte de la OCDE puede ser consultado en Carbon Pricing in Times of COVID-19: What Has Changed in G20 Economies? (disponible únicamente en inglés).

___________
Notas al pie

[1] De acuerdo con la página del Programa de prueba del sistema de comercio de emisiones un sistema de comercio de emisiones es “un instrumento de mercado diseñado para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Se basa en el principio de “tope y comercio” (‘cap and trade’). Esto consiste en establecer un tope máximo sobre las emisiones totales de uno o más sectores de la economía que debe de ser reducido cada año. Las instalaciones en estos sectores deben presentar un derecho de emisión por cada tonelada de CO2 que emiten. Pueden recibir o comprar derechos, y así comerciar con otras compañías del Sistema”.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.