Tasa del 15% del impuesto mínimo global legaliza el fraude fiscal

La medida es ambiciosa y, por lo mismo, requiere un diseño que garantice su efectividad. En ese sentido, diversos académicos y activistas denuncian que la propuesta del G7 de gravar a las multinacionales con un impuesto mínimo global del 15% no es suficiente para garantizar la erosión de la base tributaria.

¿Cómo funcionaría el impuesto mínimo global?
Se sabe que el impuesto mínimo global es una medida que surge en medio del Proyecto BEPS de la OCDE, no obstante, entre los países pertenecientes al G7 se ha optado por tomar cartas en el asunto y hacer “su propia versión”. A diferencia del Pilar 2 de la OCDE, el proyecto del Impuesto mínimo global del G7 pareciera ser más sencillo de aplicar en la práctica.

En esencia, el funcionamiento de este impuesto consiste en que los países en donde residen las empresas multinacionales puedan gravar el ingreso no gravado en otros países, hasta por el monto que determine la tasa del impuesto mínimo.

¿Qué significa? Primero, en acuerdo a estudios relacionados al tema, es necesario resaltar el término de “déficit fiscal”. Para estos fines, déficit fiscal se define como “la diferencia entre lo que las multinacionales pagan actualmente en impuestos y lo que pagarían si estuvieran sujetas a un impuesto mínimo global en cada país”. Una empresa tendrá un déficit fiscal siempre que pague una tasa impositiva efectiva menor a la tasa mínima global.  Por lo tanto, por un impuesto mínimo global, los países estarían facultados por gravar el déficit fiscal de las empresas hasta por el monto que determine la tasa mínima global.

Para ilustrar, al suponer una tasa mínima global del 25% y que una empresa multinacional residente en México opera en Irlanda. En Irlanda, la empresa paga una tasa de impuesto efectiva de 12%.

Con una tasa de impuesto mínimo global del 25%, la empresa tiene un déficit fiscal de 13% (25% – 12% = 13%). Por lo tanto, México puede gravar con un impuesto adicional de 13% a las ganancias provenientes de Irlanda para así lograr subsanar el déficit.

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¿Por qué el 15% es una tasa ineficiente?
El economista francés Thomas Piketty, reconocido internacionalmente por sus publicaciones entorno a la desigualdad, publica recientemente una columna en que critica la medida del G7 de establecer una tasa mínima global del 15%, muy por debajo del 25% que académicos como él recomiendan.

De acuerdo con Piketty, una tasa del 15% no es suficiente considerando que países que son paraísos fiscales, como Irlanda, tienen una tasa efectiva del 12.5%.

La propuesta del G7 de tener una tasa de impuesto mínimo global del 15% es cerca de 3 puntos porcentuales mayor, generando que los ingresos obtenidos sean no solo escasos comparativamente, sino que además no elimina el problema de fondo: la erosión de la base gravable y la carrera de los países por ofrecer tasas de impuesto cada vez menores.

En efecto, la tasa del 15% como lo propone el G7, o del 12.5% que propone la OCDE, es aún mucho menor que las tasas efectivas de los países que no son paraísos fiscales. Esta situación presiona a que países en desarrollo tengan que ofrecer “beneficios”[1] a las multinacionales para garantizar la inversión extranjera en su territorio, lo cual deriva en una vulnerabilidad de las finanzas públicas.

Una tasa mínima global debe “nivelar el terreno” en que los países puedan competir sin que la carga tributaria sea un factor que considerar para la inversión de capitales. Si la medida no logra este objetivo, no es efectiva.

En ese sentido, y como se ve en el gráfico a continuación, una tasa mínima global de 15% no es suficiente para garantizar la neutralidad fiscal entre los países. Nótese, por ejemplo, que las tasas efectivas de México y otros países latinoamericanas son comparativamente mucho mayor a la propuesta del G7. De la misma forma, el promedio de la OCDE es superior[2]. ¿Cuál es el punto? El 15% no es una tasa competitiva que vele por la neutralidad fiscal entre países. Si un país sigue ofreciendo impuestos menores o iguales 15% (como es el caso de Irlanda), este podrá seguir siendo un sitio atractivo para trasladar ganancias ya que seguirá siendo menor que otros países (como es el caso de México y otros países latinoamericanos).

Si bien es cierto que el 15% mínimo global atendería casos como el de corporaciones trasladando ganancias a Islas Caimán y países con tasas de impuesto efectivas de 0%, no responde contra los países que son considerados paraísos fiscales aun cuando sus tasas efectivas de impuesto no llegan a los extremos citados, como Suiza o Luxemburgo.

Los paraísos fiscales no sólo son conocidos por disminuir la base gravable, sino por opacar las transferencias de dinero, cuyo origen potencialmente puede ser de carácter ilícito. Una tasa de impuesto del 15% en un país donde se garantice la opacidad de las operaciones realizadas es un bajo a costo a pagar[3].

El G7 legaliza el derecho a la defraudación: Piketty
De acuerdo con Thomas Piketty, a diferencia de las grandes multinacionales que tienen capacidad de reducir su tasa de impuesto efectiva muy por debajo de las tasas estatutarias, las PYMES son las que llevan una carga tributaria del 20% al 30%, incluso más.

Añade que al permitir que las multinacionales puedan transferir sus utilidades en paraísos fiscales, con un impuesto no mayor al 15%, el G7 formaliza el inicio de un mundo en que “los oligarcas paguen estructuralmente menos impuesto que el resto de la población”.

Entre las propuestas de solución de Piketty se encuentra la posibilidad de los países de integrar un impuesto mínimo mundial de forma unilateral, que, aunque no tan eficiente como la integración internacional, es un paso para un aumento significativo en la recaudación tributaria y evitar el traslado de ganancias.

Piketty concluye que la discusión deberá ser abierta por los países “del sur” (Latinoamérica, África, Asia). Indica como el G7 propone un mecanismo en que las ganancias hasta cierto punto sean distribuidas a distintos países, de acuerdo con las ventas en donde se desarrollaron. No obstante, adiciona, este sistema propuesto por el G7 distribuye ínfimas sumas a los países en y el grueso sería distribuido entre los países más ricos.

Hacia el G20
Previo al 15% del G20 se encontraba el 21% de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de EUA, y previo a eso se encuentra el 25% recomendado por organismos como el ICRICT.

El 15% propuesto por el G7 no es definitivo. Otros académicos consideran que el Grupo de los 20 (G20), en donde se encuentra México, tienen la posibilidad de revertir esta tendencia. De acuerdo con José Antonio Ocampo, profesor de la Universidad de Columbia y presidente del ICRICT “una vez acordado un mínimo global, los países del G7 y del G20 deben ir más allá de este mínimo global y comprometerse unilateralmente a introducir un mínimo mucho más alto, de al menos 21”.

La reunión del G20 se encuentra agendada para inicios de julio de este año. México ha expresado su acuerdo a la medida, no obstante, ¿existirá voluntad de llevar el 15% del G7 a un nivel que verdaderamente garantice el desarrollo internacional y la neutralidad fiscal?

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Notas al pie

[1] Jaramillo-Molina, doctor en Ciencia Social por El Colegio de México y economista por la Universidad de Guadalajara, recientemente escribe un breve ensayo sobre el uso de la palabra “beneficio” para referirse a los gastos fiscales de los individuos de más alto ingreso contra la palabra “dádivas” para referirse a los subsidios que perciben las personas de menor ingreso.

[2] Incluye a Luxemburgo, Suiza, Irlanda, México y Chile.

[3] Para más información alrededor del tema, consulte la documentación relacionada al Índice de Secreto Financiero de Tax Justice Network (https://fsi.taxjustice.net/es/)

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